Llevo 70 días
pintando a estos seres ignorados, y no encuentro en mi desazón
motivos para recoger sus formas. Tampoco encuentro en esta tribulación
de sujetar sus contenidos, algo de sus vidas.
Me parecen vacíos, huecos, solo armaduras de sutiles alientos les
incorpora la vida. Es difusa su expresión, la vaguedad de sus ojos,
apenas si absorbe las que quiero plasmar.
Les desprecio. No merecen más mi atención. Su ingratitud
es evidente. No me sirven. Su opulencia carnal engulle sus palabras, y
son sus palabras las que quiero plasmar.
Gritaban cuando les vi en los espacios de sus celdas. Incluso me llegaron
a mostrar, algunos , versos que escribieron en días de evocación.
Ahora se me muestran afásicos, sin voz.
Tan sólo su alma hueca se deja apuntar en la urdimbre de estas
telas.
Juan Vallejo, 1988 |
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