Obra de Juan Vallejo
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Juan
Vallejo de Lope nació en Burgos el año 1949. Desde muy joven alternó
sus clases de Bachillerato y Preuniversitario con la necesidad irrenunciable
de pintar, incluso con los medios más precarios. Sus primeras exposiciones
decían mucho de telas de arpilleras finas encoladas, por cuyas tramas
la carga de la textura sujetaba unos personajes delatores de injusticias.
Ya en aquella época de la década de los sesenta, Vallejo se había comprometido
con la defensa y reivindicación de la democracia y las libertades públicas.
Convive en Madrid con el pintor Navarro Bremón y dibuja en el Círculo
de Bellas Artes. A los 18 años hizo su primera exposición individual
en los salones de la Torre del Arco de Santa María de Burgos, la cual
marcó su sendero por el que discurrirían las pautas de la pintura joven
burgalesa. Ese mismo año, repetiría una muestra en el mismo lugar. En
1969, realiza una exposición de más de doscientas obras en los claustros
del antiguo monasterio de San Juan, en Burgos; este escenario sería
testigo de su primera retrospectiva en 1973 y del adiós de 1976, fecha
en que una de las obras allí expuestas fue censurada, la cual provocó
el "exilio" de su ciudad durante 20 años. |
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Vive
en París y en Roma en los años 70-71. Después de exponer en Madrid en
la Mesa de Burgos y en los vestíbulos del Teatro de Lara, los monjes
de la abadía cistercienses de San Pedro de Cardeña de Burgos, le encargan
los murales de la escalera imperial, así como los cuadros de las galerías
de la hospedería y de la biblioteca del histórico cenobio. Serían los
monasterios lugar de residencia y enclaustramiento del pintor durante
algunas épocas. En Cardeña inició El Quijote cuya primera parte fue
expuesta en Madrid en el Hotel Quijote en 1972. Una obra de centenares
de dibujos y óleos que más tarde desembocaría en la disección más importante
que sobre la obra de Cervantes se haya hecho jamás. En 1975 expone su
Apocalipsis en el Palacio de la Lonja de Zaragoza con gran éxito de
público, salones destinados a los grandes del arte como Pablo Serrano,
Goya, Viola y Gargallo por poner algunos ejemplos que antecedieron y
enmarcaron la célebre exposición antológica del burgalés.
El 23 de Febrero de 1981 el país se convulsionaba tras la amenaza de
un golpe militar, lo que hace que el pintor se recoja en su estudio
de Burgos y pinte el Golpe (7 x 2,75 m), al que también denominó Hispania
o Iberia, uno de los lienzos más interesantes de esta retrospectiva,
que junto a un centenar de bocetos, da idea de las dos Españas y de
la transición a al democracia. Los sucesos de Elda y Vitoria, así como
la muerte del estudiante Enrique Ruano en 1969, ya habían marcado al
pintor en otros cuadros que testimoniaron en la muestra de los Artistas
por la Libertad de Conciencia del Centro Cultural de la Villa de 1982,
su ansia por las libertades. |
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Diario 16 Burgos 21 - 4 -
1995 |
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Después
de un gran periplo de exposiciones, es premiado en 1981 con el Primer
Premio Nacional de Acuarela Caja de Madrid. Pero su obra más importante,
tendría lugar en 1990, cuando los monjes de Silos le encargan un cuadro
para la Sala Capitular del monasterio benedictino. Pinta durante ocho
meses Sileuros, un lienzo de 6,15 x 6,00 metros que recoge la vida de
San Benito inspirada en sus leyendas y milagros.
Vallejo,
está incluido en la lista de los grandes pintores de nuestro tiempo.
Su esfuerzo cotidiano en el arte, pudo comprobarse en la Antología de
Zamora: 250 obras de gran formato llenaron los dos claustros del Colegio
Universitario de la ciudad castellana.
Eduardo Munguía
Doctor en Filología Hispánica |
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Vallejo, la obra |
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Sus
exposiciones son visitadas por miles de personas, siendo prorrogadas la
mayor parte de ellas. Ejemplo de ello son las muestras del Palacio de
la Lonja de Zaragoza en la primavera de 1974, donde más de 50.000
personas admiraron su impresionante Apocalipsis, que luego retomará
en el año 2003 para celebrar en el Monasterio de Prado de Valladolid,
una de las muestras más fascinantes que se hayan visto sobre el
final de los tiempos y la lucha del ser humano en su periplo vital. Una
monografía, que junto a los Cinco Sentidos, ocupó los espacios
expositores más emblemáticos de Castilla y León,
como la Casa de las Conchas de Salamanca, el Monasterio de Santa Ana de
Ávila y las salas del palacio de la Audiencia de Soria, entre otros.
En 1995, los Claustros Universitarios
de Zamora, albergan su primera antología. Más de 350 obras
figuran en la historia de esta exposición que mostró por
primera vez el impactante Quijote, ilustrado por más de un millar
de dibujos, una obra que acompaña a otras monografías como
El Gran Teatro del Mundo, La Divina Comedia y la Leyenda Dorada que pudieron
contemplarse en sus originales.
La exposición de 1996
en la sala de la Federación de Empresarios de Burgos, cobijó
una maravillosa retrospectiva que mostró su emblemática
obra El Golpe: un óleo sobre lienzo de 7 x 2,75 m. que expresa
de forma contundente la transición española de la dictadura
a la democracia. Cuadros sobre la represión de los años
sesenta y setenta, junto a monografías como Eros, los Pájaros,
la Tauromaquia y la Mitología Griega, conformaron una de las mejores
exposiciones del pasado siglo. Vallejo dejó constancia en este
evento cultural de su magisterio como gran dibujante (según Antonio
Cobos Soto, prestigioso crítico de arte, uno de los mejores del
mundo).
Pero fue en el 2001, cuando
el Ayuntamiento de Burgos, decidió compendiar la mayor parte de
su obra en una fascinante antología que ocupó los tres lugares
más privilegiados de la ciudad. El Arco de Santa María,
donde el pintor expuso por primera vez en 1968, los claustros del Monasterio
de San Juan y la sala de la F.E.C. donde hiciera la retrospectiva antes
aludida. "Vallejo en Burgos", fue el título del catálogo
que se editó para tal acontecimiento en el que figuran obras de
su infancia inéditas y las obras ilustradas en bellos libros sobre
el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, La Noche Oscura,
Poemas Visuales de Silos, la Llama de Amor Viva y otras obras que ideó
Vallejo durante sus largas estancias en los cenobios de Cardeña,
la Oliva, Silos, Tré Fontane, lugares en donde dejó su huella
magistral de pintor expresionista.
Sus pinturas figuran en las
colecciones más importantes del mundo y difícilmente pueden
encontrarse en galerías.
Información exclusiva en
Tel.: 669 284 876 - 91 448 24 67 (España)
Correo electrónico: info@juanvallejo.com
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Tras
el caserón en donde pinto, en donde nací, en donde nació mi madre, hay
un horno en donde se hace pan. Cada día, el panadero, obra un milagro:
fabrica pan. Así lo hicieron sus padres y sus abuelos, del mismo modo.
Leña, agua, harina y sal. En esa Tahona levitaron las hogazas, las tortas
de manteca y los chuscos de guerra y posguerra. Generaciones de vecinos
de Gamonal signaban las hogazas con un aspa, una cruz, para que el diablo
no entrara en ellas y las malease. En la combadura de aquellos panes,
el ocre se resignaba para representar siembras y cosechas, reverberando
el sol en esa panza: otro milagro en donde el trigo surtía de luz y
de hornaza las memorias y los pómulos de los que asomaban y cocían la
levadura.
En la casona y en la panadería, el norte sigue varando sus hielos sobre
las tejas y canalones, allí afila su gélido viaje de cellisca la cocedura.
Entra después por las claraboyas del estudio impregnando de olor a pan
recién hecho mis sienes, hasta el punto de repasar mi infancia
y mi juventud primera, como si un mago despertador se hubiera introducido
por las luciérnagas.
Entre el río Pico y el Vena, mi memoria nutre barbechos y trillas con
olores de lápices recién afilados, de la marca Johann Syndel, en la
máquina de la mesa del maestro. El pueblo de Gamonal se estira entre
una procesión de chopos con bufandas blancas hasta la ciudad de Burgos.
Y la memoria va diluyendo su tratado, preterizando besos y luces, hasta
mostrarme una ciudad herrumbrada y especulada. Ya no están los carruajes
y las tartanas cargando el pan de la semana para llevarlo a los pueblos
cercanos; ni las encinas del monte de Aviación; ni los musgos, robles
y chopos de la Casa de la Vega.
Pero el panadero sigue cociendo el pan: el mismo portento, la misma
celebración, como si nada hubiese cambiado. Otra leña, otra harina,
otro fuego que irá escaldando la nemotécnica glándula del paladar que
liberará, en las escasísimas gentes naturales del que fuera pueblo de
Gamonal, una historia de la infancia, unas luces, unos besos.
Del mismo modo propugno mi pintura, obro mis cuadros, como ayer, como
hace treinta años: en el mismo lugar; como el milagro de mi amigo el
panadero, con raya y forma para que las emulsiones empapen el lino,
su trama, para que urdan la forma; como hiciera en aquellas arpilleras
que contenían azúcar y salvado, con la única intervención de las manos
y el sudor. |
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Estudio del pintor y lugar donde
nació.
Casona de 1864 - Burgos |
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| PALA
DE LABRANZA
Perteneciente
a Epigmenio de Lope, abuelo materno de Juan Vallejo. Las iniciales E.L.
figuran en ella. Vallejo la pintó en memoria de su antepasado. Ahora,
decora su estudio bajo uno de los tragaluces, como si fuera una obra
más. |
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