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Veláquez
...Sus
<<Meninas>> se ubicaban entonces en una estancia recogedora
de luz cenital, que entraba por el lateral izquierdo del cuadro, regando
el movimiento del enano Nicolasillo Portusato; luz que se introducía
por uno de los ventanales del ala este del Prado, del que pendían
unos cortinajes que disolvían las sombras, confiriendo al lienzo
una <<aparición>> que se superponía a la ya
irrupción de las figuras, a la de por si intangibilidad de los
personajes. En frente del mejor óleo del mundo existía
un pequeño banco en el que los visitantes podían sentarse
y jugar con el reflejo del mismo, en un espejo lateral que penetraba
por el universo de las figuras hasta introducirnos en la vida del pintor...
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Diario 16 Burgos
- 22 de Enero de 1994 |
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Caravaggio
...Robert
Hughes, en su libro «A toda crítica», dice sobre la
exposición de Caravaggio, organizada en 1985 en el Metropolitan
Museum of Art de Nueva York:
«Es probable que vaya más gente a la iglesia de San Luigi
del Francesi en Roma para venerar a Caravaggio que para honrar a Dios».
Uno puede dar fe de ello. «La vocación de San Mateo»,
cuadro expuesto en dicha iglesia romana junto al «Martirio de San
Mateo» y al «Segundo San Mateo», suponían para
mis veinte años un peregrinaje diario que llevaba a cabo entre
el Vaticano y la iglesia de San Luis, pasando, de vez en cuando, por la
galería Doria-Pamphili para admirar su «Magdalena»
y «San Juan con un carnero», obras que marcaron en mi juventud
la atracción por este violento hombre pintor, que murió
a los 37 años, obrando entre la estela que había dejado
Miguel Ángel y la madurez de Rembrandt un prodigio de luz seca
que desbarata cualquier teoría de la composición...
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| Diario 16 Burgos - 30 de Enero de 1994 |
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Andrea Mantegna
...La
irrupción en la historia de la pintura de Masaccio, pese a su
breve existencia -murió a los 28 años-, rompe todo un
mundo y crea otro: el hombre, es decir, el Renacimiento. Su explosión
cambia el curso del arte desde donde naciera: Florencia, cuya potencia
plástica y constructiva fue tan grande, que sólamente
otro pintor, nacido tres años después, desde Vicencia,
podría con su extensa edad -75 años- tomar tan difícil
relevo e, incluso, superarle. Es Andrea Mantegna.
Precoz e infatigable, violento, autoritario y orgulloso, hace literatura
en el hombre, en su ardiente humanismo, poniéndole los pies en
la tierra, coleccionando su pasado y plasmándolo en sus carnes,
en sus expresiones, hasta desgarrar su historia, diseccionando su arqueología
-fue un gran estudioso de epígrafes y antigüedades, un excelente
coleccionista-, inundando a sus seres de apego a la naturaleza, evocándolos
en una anatomía en la que convergirían las siguientes
generaciones.
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| Diario
16 Burgos - 12 de Febrero de 1994 |
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La
Galería Brera de Milán tiene un cuadro suyo titulado «El
Entierro», de dimensiones reducidas -81 por
68- en donde la perspectiva, los juegos efectistas, el «savoir faire»
y el refinamiento recetan al protagonista muerto una suerte de vida que
trasciende más allá de su propia teología, descarnando
en su serenidad la verosimilitud de una condena a un hombre que todo lo
había provocado: el llanto de las mujeres que están ante
su mortaja es una expresión de dolor, no de esperanza; de grito,
de revelación, de exigencia, acaso de insuerte, de desgracia ante
un cuerpo sin proyecto, unívoco, con las estrías de la muerte
en el abdomen y la barba apenas crecida: es el único Cristo-hombre
pintado hasta hoy...
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«¡El
arte y nada más que el arte es el que hace posible la vida,
el gran seductor, el granestimulante de la vida!»
Nietzsche
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Tápies
...Una
de las maneras más fascinantes de ser hombre, es ser pintor: Si
a esta hechura le embadurnamos de dignidad, de trascendencia, la forma
de ser hombre se convierte en una especie de eternidad de lo pasajero,
de liberación de la realidad abocada, indefectiblemente, a la corrupción
de la materia. Tal es el caso de este hombre que ahora cumple setenta
años.
Hablar de Tápies es decir pintura; trabajo sin antecedentes, novedad
permanente, como constante es la novedad en la materia; renovación
de la forma, del color, de mecánica sujeto-objeto asociada a un
deber de emociones, las que serán, de algún modo, también
impregnadas de inmutabilidad.
La revelación cotidiana de los objetos, de las sombras, de las
luces, quedan implícitas en la obra de Tápies, quien pone
en evidencia la misteriosa ubicuidad de nuestra vida. Esta presentación
naturalista de la existencia, queda patente en una visualidad lograda
sólo por Velázquez quien respeta la forma que el objeto
posee y su actitud; si embargo, elegir la forma más grácil
entre los movimientos de las cosas, del juego de contrariedades que nos
proponen nuestros aspectos, nuestros hechos, es una facultad inherente;
algo que no se adquiere, lo que muda el instinto cada día...
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Diario 16 Burgos - 15 de Enero
de 1994 |
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