El Quijote de Juan Vallejo
| (El Quijote de Vallejo ha sido adquirido por la prestigiosa editorial Siloé, que lo pondrá en circulación fascímil como acostumbra con todos sus extraordinarias ediciones limitadas.) |
|
|
 |
|
| |
|
|
| |
|
|
 |
|
|
|
Entre
1963 y 1982, Vallejo penetra en El Quijote hasta escaldar y exiliar
los personajes y sueños de la fantástica novela.
Forja metatextos y pinta en variadas técnicas seres, nombres
y paisajes junto a sus acciones y aventuras hasta lograr auténticas
obras de arte dotadas del ingenio que caracterizó a Cervantes.
1325 pinturas y dibujos -la segunda parte del libro está
dibujada en tinta sepia-, componen esta odisea que es, sin duda,
la incursión más bella que se haya hecho jamás
sobre la mejor novela de la literatura española.
|
Don Quijote y
Sancho Panza 2005
Óleo sobre lienzo. 116 x 180 cms.
Exposición El Quijote en la Catedral de Burgos
IV Centenario de la 1ª edición del Quijote |
|
| |
|
 |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| GENTE
EN BURGOS - ABRIL 2005 |
|
 |
|
1325 Dibujos en Técnica
mixta - 1963 - 1992 - 31 x 28 cms. - Papel Biblos 250 g.
|
 |
UN CANTO A LA IMAGINACIÓN
En
un lugar del universo, cuyo nombre no quiso reconocer, hace
cuatrocientos años que Miguel de Cervantes creó
y dio vida al personaje de Don Quijote. Pintóle como
un caballero andante, de los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Añadió a
su nombre el de su patria, sin especificar, para que todas las
villas manchegas contendiesen por ahijarle como las villas de
Grecia por Homero. Salió a disputar batallas contra la
vida por hacer justicia, enderezar entuertos, y ser diferente,
acompañado por su fiel escudero Sancho Panza, la señora
de sus pensamientos, Dulcinea del Toboso, y la cantidad de amigos
que proporcionan aventuras y caminos. Su drama fue leer muchos
libros de caballerías, hacer en la extraña locura
de confundir la realidad con la imaginación, proponer
un estilo personal de vida al mundo de los seres humanos.
Este mundo tan rico de ficción y realidad ha embelesado
y lo sigue haciendo a los creadores de universos imaginarios:
poetas, pintores, músicos… El universo cervantino
es tan variado, pintoresco, y unitario que sirve de modelo a
quien aspira a crear una obra total.
|
|
|
| |
El primer Quijote que el pintor Juan Vallejo recuerda haber leído
fue la edición escolar que la imprenta Hijos de Santiago
Rodríguez popularizó en tiempos de agonía
lectora. Las aventuras del caballero andante entraron como un
bisturí sano en la retina de Vallejo, le sajó cualquier
incipiente catarata, y el mundo se abrió a sus ojos pleno
de color, vida y sueño.
Juan Vallejo no puede olvidar que para bien y para mal nació
en Burgos. Sólo el Parnaso de los grandes creadores disputará
con la villa del Cid Campeador la adopción de este ilustre
pintor. Sin duda, Miguel de Cervantes hubiera reclutado a Juan
Vallejo entre los buenos poetas en la lucha con los malos el día
de la batalla por el Parnaso. El frío de su ciudad natal,
el silencio de las mañanas de invierno, la oscuridad de
las noches de vela recluyeron al `pintor en una torre de marfil
rigurosa que le fue moldeando en pintor. Después de unos
años de formación a las afueras, en Roma, Zaragoza,
Madrid… volvió a internarse en su torre intransferible
a pintar, pintar, pintar…
|
| |
|
|
|
 |
| Don Quijote
de la Mancha y los otros caballeros andantes que dieron vida a
su imaginación acostumbraban a pasar jornadas de penitencia
y ayuno. El famoso caballero de la Mancha se retiró a Sierra
Morena junto a Sancho Panza, Rocinante y el rucio de Sancho. Para
tales ejercicios espirituales sobra la compañía,
por eso Don Quijote envió a Sancho al Toboso a rendir visita
a la ilustre señora de sus pensamientos, Dulcinea del Toboso.
El caballero rendido de amores le escribe una carta a Sancho para
que se la entregue a su encantadora señora. Sancho camina
hacia el Toboso sin la carta, pues se le había olvidado
en última instancia. En el camino se encontrará
con los vecinos de la aldea, el cura y el barbero. Nunca llegará
al Toboso, ni hará llegar la mejor carta de amores de la
literatura. Al regreso mentirá sobre dicho encargo a Don
Quijote. El caballero pillará en trampa a su escudero.
Y ambos, para sorpresa del atento lector, se creerán sus
propias mentiras: seguirán creyendo en la existencia de
Dulcinea y de la caballería andante. Como la vida misma.
A Juan Vallejo la espiritualidad ferviente le llevó al
Monasterio de San Pedro Cardeña y al Monasterio de Santo
Domingo de Silos, en Burgos. En el primero dibujó una bóveda
celestial para privilegio de los monjes que abren su mirada al
cielo cada día. En Silos, cuando el Monasterio era lugar
de retirada espiritual sin luz y taquígrafos, pintó
Sileuros.
|
|
|
| |
El amor
por la pintura se contagió de una dimensión divina
que recuerda a María Zambrano, Dulcinea de la filosofía
y la poesía, para quien lo divino existe en el ser humano
por encima de otros condicionamientos ideológicos. El mensaje
de amor de Juan Vallejo llega a los visitantes que acuden a ver
su pintura sin intermediarios.
En el imaginario colectivo el Quijote es, sobre todo la lucha
del loco protagonista contra los molinos de viento. Esos molinos
de viento, como gigantes, simbolizan una fuerza superior en el
teatro de la vida. Y Cervantes conoció muchos gigantes,
según se desprende de su biografía. Es posible que
los gigantes más poderosos a los que se enfrentó
fueran la justicia, que lo encarceló varias veces, el amor,
por el que tuvo que huir a Italia, y la literatura, la mala porque
le sazonaba, y la buena, Lope de Vega, porque era el rival de
un disputado combate. En campo de la poesía Lope ganó
la partida. En terreno del teatro Lope también venció.
En popularidad se ganó el apelativo de ‘monstruo
de la naturaleza’. En lo más variado protagonizó
el dicho ‘es de Lope’ para indicar garantía
de calidad. Pero a veces los soñadores ganan y su triunfo
se engrandece. Cervantes inventó la novela y nadie, ni
siquiera Lope, pudo disputárselo. |
 |
A Juan Vallejo también le han salido gigantes al paso de
su carrera como pintor. Limpias las armas del pincel, el dibujo,
y la palabra entabló una extenuante batalla contra el silencio.
Luego apareció el duende de la censura, enemigo del silencio,
y Vallejo emitió un bisbiseo que se fue haciendo ensordecedor.
La censura y el silencio se debilitaron entre sí para mayor
fortuna de quien buscaba el buen nombre de su arte. Y luego los
golpes bajos que da la vida: el padre, el hermano, la madre…
Después de muchos años pintando, la torre de marfil
se ha erigido como un faro que guía en el silencio y la
oscuridad. El pintor se refugia en el universo mágico en
demanda de paz del espíritu. Un lugar parecido al que se
recoge Don Quijote y sus amigos en las ventas, al calor de la
compañía y la conversación. A Don Quijote
le llevan engañado a la aldea, a buscarle la protección
del ama y la sobrina, quienes no entienden de poner en riesgo
la vida por la dignidad de vivirla. |
Quedan
muchos años por terminar esta historia. Don Quijote, Sancho
Panza, Miguel de Cervantes, Juan Vallejo han visto sus nombres
impresos en letra de molde, donde quienes aspiran a la fama inscriben
su petición. Los personajes de ficción del novelista
alcalaíno preguntan a los lectores sobre lo que se ha escrito
de ellos. Expresan sin falsas modestias la emoción que
les produce ser reconocidos allá donde acuden. Juan Vallejo
ha inscrito su nombre de artista en el diccionario norteamericano
de las artes llamado Who´s who?, adonde sólo paran
los buenos de verdad.
Las cosas no son fáciles, sin embargo. Un apócrifo
Avellaneda ha publicado la continuación de las aventuras
de Don Quijote. Ha fusilado la creación artística
de Miguel de Cervantes, en la cual había empleado cerca
de catorce años (1591-1605). Esa humillación debe
repararla con firmeza y templanza. Para ello apresura la redacción
de la segunda parte del Quijote. La culmina felizmente diez años
después de publicar la primera, un año después
de la traición del falso Avellaneda |
|
|
Exposición
del Quijote - 1972 - Diario "The Sun" |
|
Un bachiller llamado Sansón Carrasco entra en la ficción
de Don Quijote, la única manera de obligarle a entrar en
razones. Le reta como si fuera otro caballero andante y acuerdan
imponer la voluntad del vencedor. El primer combate lo gana Don
Quijote e impone su voluntad de ofrecer la victoria a su dueña
del alma. El segundo, varios capítulos después,
lo gana el bachiller. Le impone asumir la derrota y regresar a
su aldea. Don Quijote acepta la obligación.
Maravillado por la historia de Don Quijote y Sancho Panza, el
pintor Juan Vallejo presentó su particular recreación
de la novela de Miguel de Cervantes en 1992, en los locales de
la extinta Antena 3 Radio. Vallejo también vivió
como un sueño las andanzas de los dos vecinos de la aldea.
La vida propia de la novela es una preciosa fabulación
de la vida misma. Por eso son millones los lectores de esta inspiración
divina cuya interpretación de todo lo escrito sigue dejando
millones de sugerencias.
A partir de aquella presentación Juan Vallejo se quedó
entre nosotros. Saltó al ruedo a encabezar la lucha por
la supervivencia de un periódico, Diario 16 Burgos. Esgrimió
la defensa del patrimonio histórico-cultural para exigir
la conservación de la Catedral a la autoridad competente.
Se comprometió con la defensa de los Derechos Humanos en
todos los rincones del universo. Todo ello por dignificar la existencia
humana.
La aventura de Don Quijote de la Mancha continúa en la
vida de los hombres.
Vale. |
| Eduardo
Munguía García
Doctor en Filología Hispánica
Cervantista y editor de Gran Vía |
|
TARJETAS
CONMEMOTATIVAS DE IV CENTENARIO DE "EL QUIJOTE" |
|  
|
|
|